Instituto para el Desarrollo Educativo y Socioeconómico Regional




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Nº 23 | 12 - 2007

En el marco del Convenio entre el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación (MTEySS) firmado por la Unión de la Industria Cárnica Argentina (UNICA) y la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Carne y Afines de la República Argentina (FESITCARA) destinado a avanzar hacia la Normalización, Evaluación, Certificación de Competencias Laborales y Diseño Curricular en el sector de la industria frigorífica, se firmó el nuevo protocolo dirigido a sumar las normas de competencia laboral de siete nuevos roles laborales y el desarrollo de los instrumentos de evaluación.

Durante los primeros meses del 2007 se certificarán las competencias de 2.000 trabajadores entre charqueadores, despostadores, empaquistas, camareros de cajas, sierristas de cuarteo, despanzadores y cuereadores de acuerdo con las normas e instrumentos de evaluación validadas durante el corriente año.

Finalizada esta tarea comenzaremos con la capacitación compensatoria de aquellos que lo soliciten.

En esta oportunidad se han sumado CAFRISA Y AFIC en su condición de miembros de Organismo Certificador (ICICA) que de este modo continúa con el proceso de institucionalización.

La iniciativa de certificación de competencias laborales, promueve una estrategia central para afrontar los procesos de innovación tecnológica y organizacional que vive el sector, crear transparencia en la intermediación laboral, orientar la capacitación al desarrollo de capacidades laborales efectivas en los entornos de trabajo de la industria y reconocer las competencias laborales que los trabajadores han adquirido por formación y/o experiencia en los lugares de trabajo.

La certificación de competencias laborales es el reconocimiento público, formal y temporal de la capacidad laboral demostrada por un trabajador/a, efectuado con base a la evaluación de sus competencias en relación con una norma y sin estar necesariamente sujeto a la culminación de un proceso educativo. Reconoce al trabajador competencias adquiridas durante su experiencia sin limitar la descripción de sus capacidades laborales a su vida académica.

Los modelos más desarrollados del enfoque de competencias apuntan a darle a la certificación el mismo valor de los títulos educativos, contra el concepto de educación de primera y segunda categorías.

La evaluación y certificación significa para los trabajadores una forma de transparentar la calidad de su desempeño laboral y obtener un reconocimiento expreso y al documentar las capacidades laborales de los trabajadores, mejora las oportunidades de acceso y permanencia a un empleo, de hacer carrera profesional dentro de una organización y de acceder a trayectos de formación profesional congruentes y acumulativos.

La evaluación de competencias es un proceso de recolección de evidencias sobre el desempeño laboral de un trabajador/a con el propósito de formar juicio sobre su competencia a partir de un referente estandarizado e identificar aquellas áreas de desempeño que requieren ser fortalecidas mediante capacitación para alcanzar el nivel de competencia requerido.

El enfoque de formación basada en competencias trabaja a partir del reconocimiento de saberes adquiridos en distintos ámbitos, concibiendo la formación como parte del proyecto ocupacional de las personas, por lo que el desarrollo de competencias básicas y técnicas pueden ser profundizadas en otros cursos de capacitación para ampliar los campos ocupacionales potenciales.

La organización en trayectos permite organizar unidades de competencia, reconocer las competencias adquiridas en cada uno de ellos y profundizar en trayectos sucesivos las habilidades técnicas que amplíen el espectro laboral de desarrollo, la complejidad de las tareas y la autonomía en el trabajo, lo que permite reconocer los niveles de responsabilidad que cada trabajador es capaz de asumir.

En el caso de la industria de la carne no existe educación técnica formal específica. No existe un lugar de aprendizaje de estas destrezas que no sean los frigoríficos ya que el adiestramiento requiere de una importante infraestructura para su práctica (medias reses, frío, etc.), situación que fortalece la necesidad de certificar sus competencias.

La experiencia en otros países de ganadería comparable, sujetos a la misma competencia que nuestro país, presta una atención especial a este aspecto. El caso de Australia es paradigmático. En ese país, la autoridad gubernamental ha creado un sistema de calificaciones para la llamada educación vocacional, que para el caso de la carne ha delegado en el Meat Industry National Training Advisory Council (MINTRAC) la formulación de normas y el gobierno de la certificación, con una desagregación que incluye desde el personal de manejo de animales vivos hasta carniceros minoristas. Cabe destacar que Australia es el principal actor en los mercados de alto crecimiento del Asia Pacífico.

Las normas de competencia laboral, definidas como estándares de buenas prácticas profesionales, permitirán a empleadores y trabajadores contar con una base objetiva y consensuada para evaluar las competencias laborales que se requieren para desempeñarse en una determinada ocupación. La evaluación y certificación es un acto voluntario de los trabajadores que, en caso de constituirse en una iniciativa de la empresa, se transformará en un acto de consenso entre la empresa y el trabajador.

El enfoque de competencias mejora los criterios para la selección de personal, que puede fundamentarse sobre capacidades demostradas. Las nuevas líneas en materia de vinculación de personal se describen sobre la base de perfiles de competencia. La simplificación de las descripciones de puestos se facilita con conceptos como el de los niveles de desempeño y las áreas de competencia.

Para los empleadores es un instrumento de selección y gestión de personal, de actualización de competencias técnicas, de orientación de la formación profesional, de planeamiento de carreras internas, y una línea de acción de aseguramiento de la calidad (de proceso, de producto, de gestión y de desempeños), a la vez que facilita la implementación de sistemas de calidad del genero de la serie ISO 9.000 o 22.000.

La reconstrucción de los elementos de competencia mostrarán nuevas formas de acción sobre prácticas y hábitos que inciden negativamente en la seguridad de los trabajadores e incrementan la patología laboral, instrumentar adecuaciones tecnológicas y prever los conocimientos y competencias que deben adquirir los trabajadores para lograr la excelencia de su oficio en mejores condiciones de seguridad de trabajadores, productos y medio ambiente, y también minimizar el error humano en situaciones de incertidumbre o de innovación.

 


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