Instituto para el Desarrollo Educativo y Socioeconómico Regional




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Nº 62 | 09 - 2012
Una perspectiva práctica, que se adapta a los problemas reales que se plantean en el trabajo

El Tripartismo (Capital, Trabajo y Estado) y el Diálogo Social no son fines en sí mismos sino instrumentos impulsados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para promover el Trabajo Decente. El Trabajo Decente es esencial para el bienestar de las personas. Además de generar un ingreso, el trabajo facilita el progreso social y económico, y fortalece a las personas, a sus familias y comunidades. La participación de organizaciones de trabajadores y de empleadores, sólidas e independientes, es fundamental para elevar la productividad, evitar los conflictos en el trabajo, y crear sociedades cohesionadas.

Elegir tiene sus consecuencias, ¿estamos seguros de haber dado a nuestros empleados los elementos necesarios para una correcta elección? ¿Cuáles son las consecuencias de las decisiones tomadas o de las no realizadas?

La dimensión colectiva de la actividad laboral resulta cada vez más importante en el trabajo, sobre todo a partir de la introducción de nuevas tecnologías. Para que exista colaboración es necesario que los individuos que participan tengan una apreciación suficiente del trabajo del otro y buen conocimiento de la organización general. La colaboración requiere a su vez una relación de confianza y un referente mínimo común, ya que la mayoría de las veces las personas reunidas son portadoras de diferentes lógicas no siempre coincidentes. Cuando ocurre un accidente en el lugar de trabajo nos preguntamos: El empleado ¿llevaba puesta la adecuada protección personal para prevenir este accidente? ¿Por qué no la llevaba puesta?; La persona encargada de supervisar la adecuada protección del empleado ¿estaba al tanto de que el empleado no tenía su protección? ¿Por qué permitió tal incumplimiento?; El coordinador ¿estaba al tanto de los motivos que llevaban a incumplir las normas de seguridad dentro del establecimiento? ¿Estaba al tanto de que los supervisores permitían tal incumplimiento?

Las sabias opciones son tomadas a partir de los conocimientos adquiridos por la experiencia, la educación y la formación. Por otro lado, las malas decisiones derivan de la falta de experiencia, educación y formación que finalmente se manifiestan desde la pura ignorancia. Cuando una empresa contrata a un nuevo empleado, toma la responsabilidad legal e inherente a esa compañía de educar y entrenarlo acerca de los riesgos laborales, (entre otros temas pertinentes) que existen en el lugar de trabajo propuesto. Durante la capacitación debe darse al empleado la información necesaria, las habilidades y herramientas para tomar decisiones informadas que resultan en consecuencias seguras y productivas, tanto para el empleado como para el empleador. Es decir que el empleador debe continuar educando y capacitando al empleado a lo largo de toda la duración del empleo y el empleado debe seguir y ser responsable de las opciones que él haga o deje de hacer, incluidas sus consecuencias. Por ende la responsabilidad es de ambos.

A pesar de los avances producidos en materia de legislación en Salud y Seguridad en el trabajo, se requiere un mayor fortalecimiento de los instrumentos y acciones relativos a la prevención de los riesgos laborales. Nos encontramos frente al desafío de regular un mercado laboral que evoluciona rápidamente en el contexto de una economía globalizada. El empleo productivo y el Trabajo Decente son elementos fundamentales para alcanzar una globalización justa, reducir de la pobreza y obtener desarrollo equitativo, inclusivo y sostenible.

 


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