Instituto para el Desarrollo Educativo y Socioeconómico Regional




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Nº 59 | 06 - 2012
Trastornos Músculo-Esqueléticos y absentismo laboral

Tal como lo indican las estadísticas, los Trastornos Músculo-Esqueléticos (TME) son uno de los padecimientos laborales más comunes que afectan a millones de trabajadores de todos los sectores industriales y cuestan a las empresas varios de millones de pesos anualmente. La industria frigorífica no queda exenta de esto: en ella la primera causa de lesión y de ausentismo laboral son los TME. Esto origina la necesidad de identificarlos como una prioridad en la prevención así como del desarrollo de métodos de evaluación e intervención para disminuir su frecuencia.

Comúnmente existe el temor, entre los directivos empresarios, de que la prevención de los TME de lugar a una baja en la productividad, como si estos fueran el precio que forzosamente tienen que pagar para conservar su lugar en el mercado, cada vez más competitivo. Sin embargo, estos trastornos revelan ser causas de creciente baja en la productividad, y a pesar de ello no suelen ser relacionados con las condiciones en las que se realiza el trabajo.

Los TME se originan en los trabajadores cuando estos, obligados por su rol laboral, realizan sus tareas en posturas forzadas, movimientos repetitivos o con esfuerzos excesivos, lo que provoca sobrecarga, fatiga y lesión por microdesagarros, microhemorragias y distensiones de las fibras musculares. Estos microtraumatismos actúan sobre los restantes tejidos blandos por presión o fricción afectando tendones, nervios, vasos y articulaciones, lo que a su vez desencadena síndrome clínicos característicos según las zonas afectadas. Entre los trabajadores frigoríficos algunas de las consultas más comunes son por dolor, inflamación e impotencia funcional de muñeca, hombro, dorso-lumbar y cervical, entre otros. Dentro de las afecciones más habitualmente diagnosticadas se encuentran el síndrome del canal de Guyón, síndrome del túnel carpiano, síndrome del manguito rotador, síndrome toraco-braquial, bursitis, epicondilitis, epitrocleítis, lumbalgia, ciatalgia, discopatías, cervicobraquialgia, mialgias, artritis, artrosis entre otras.

Los factores de riesgo para el desarrollo de los TME son: 1) Riesgos ergonómicos del trabajo en cuestión, 2) Exposición combinada a TME y a los Factores Psicosociales propios del rol laboral, 3) Exposición combinada a vibraciones o entornos fríos de trabajo y trabajo muscular, 4) Falta de ejercicio físico habitual y escasa preparación previa a la realización de trabajos de gran esfuerzo físico. Los sectores afectados por los TME en los frigoríficos son tanto FAENA como DEPOSTADA y SUBPRODUCTOS.

Ver una contradicción entre prevención y productividad es un error que implica el riesgo implícito de pagar los costos. Ambas van por el mismo sendero. Una demostración es el análisis del trabajo del equipo de la Mesa de tripería, debido a la importante cantidad de días perdidos que se registran por enfermedad y accidentes relacionados con los esfuerzos físicos (principalmente afecciones de hombro). Analizando el perfil ergonómico de los puestos laborales que conforman este sector de la producción, se observó que los puntos más críticos son la gran cantidad de actividades manuales repetitivas diarias, y la no rotación entre los distintos puestos que lo conforman.

Para mejorar estas condiciones se tomaron dos medidas preventivas. La primera de ellas fue la rotación de trabajadores competentes entre los diferentes puestos. La segunda medida fue implementar en todos los sectores un Programa Interdisciplinario de Stretching Laboral (precalentamiento físico antes de comenzar la jornada laboral y luego de finalizarla). En el marco de este programa, se impartió la técnica de elongación a los trabajadores y capacitó a supervisores y personal médico para continuar con esta actividad sin ayuda posteriormente. Además, este programa incluyó capacitación preventiva y correctiva del personal, el diseño de un equipo de trabajo de prevención y la colocación de carteles de difusión. El cálculo del costo económico del programa se estimó en $25.000. Sin embargo, las medidas implementadas lograron reducir notablemente las horas perdidas por enfermedad y accidentes (en total se perdieron 2000 hs/mes menos y en el sector de Subproducto 228 hs/mes menos) y los costos directos en la liquidación por ausentismo laboral (se gastaban en el total de los sectores afectados $500.000 en el pago de horas brutas por enfermedad y en los tres meses posteriores a la implementación del programa este monto se redujo a $325.000, es decir un ahorro del 35%).

Para prevenir los Trastornos Músculo-esqueléticos se deben promover alternativas organizativas que permitan, con pequeñas inversiones, limitar los excesivos esfuerzos físicos, realizar la adecuada preparación física para el esfuerzo muscular a realizar, adecuar la temperatura ambiental al trabajo muscular a realizarse y rotar a los trabajadores por los diferentes puestos (siempre que sea posible) para disminuir el impacto de los movimientos repetitivos sobre su sistema osteoarticular. Para esto es importante evaluar en el sistema de producción los puntos más riesgosos y modificarlos: la prevención no sólo no disminuye la productividad, sino que también la mejora.

 


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