Instituto para el Desarrollo Educativo y Socioeconómico Regional




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Nº 57 | 05 - 2012
El cerco se cierra: Pasivos por accidentes y enfermedades

Hasta el fallo “Aquino” de la Corte Suprema, la Ley de Riesgos del Trabajo 24.557 (LRT) era un dique jurídico que parecía contener un flujo de reclamos contra los empleadores, por accidentes y sobre todo por enfermedades del trabajo. Sin embargo, esa contención sólo permitía que la altura de los reclamos creciera sin resolver los problemas, con un final previsible: el derrumbe del dique, que es precisamente el fallo “Aquino”.

Los expedientes judiciales parecen eternos, pero algún día llegan al final de ese larguísimo derrotero en que se acumulan honorarios, peritos, intereses y otras costas judiciales sobre la demanda. La suma de todos los pasivos contingentes de ese género puede superar el valor de los activos de la empresa, y el día que se hacen exigibles, el pasivo aparece en toda su dimensión, con lo que sobreviene un concurso y eventualmente, una quiebra.

Tal como queda dicho en el fallo “Aquino”, “lo primero que debe afirmarse es que resulta fuera de toda duda que el propósito perseguido por el legislador, mediante el art. 39, inc. 1, no fue otro que consagrar un marco reparatorio de alcances menores que los del Código Civil”.

Es evidente que la LRT había sido diseñada para proteger la rentabilidad del sistema para las ART a constituirse, a través de una protección normativa que limitara las responsabilidades, y de listados donde quedaron excluidas enfermedades hasta ese momento cubiertas.

Una vez derrumbados los artificios de la LRT es hora de pensar en la real necesidad y justicia: evitar las enfermedades y los accidentes para preservar la dignidad humana y evitar los enormes daños que amenazan a la industria frigorífica, que reúne características explosivas: mano de obra intensiva, ganancia técnica estrecha y segunda en siniestralidad laboral, detrás de la actividad agropecuaria en la que el peso de la mano de obra es insignificante.

Las actuales condiciones económicas de la industria frigorífica obligan a extremar el cuidado en los costos. La protección de una ART que en algunos casos abusan de la indolencia empresaria llegando a alícuotas que superan el aporte jubilatorio, además de ser onerosa es generalmente inútil, ya que no reparan los daños. Y en algunos casos llevan al empresario a no denunciar un accidente por la amenaza de aumentarle el costo de su servicio, con lo que el costo del tratamiento pasa a la Obra Social.

Ciertamente, la mejor solución a esta situación es resolver el problema de fondo, con una reforma integral donde se encuadre la nueva ley en los acuerdos internacionales de la OIT, que tienen rango la constitucional, priorizando la salud de los trabajadores sobre la renta financiera de las ART.

Sin embargo, una industria frigorífica en su peor crisis estructural no puede sentarse a esperar la solución de fondo, que puede llegar tarde, porque los costos de ART y los pasivos actuales y contingentes están comiendo su capital.

Tal como fue expresado en la última reunión del Consejo Sectorial de la Industria Frigorífica, INDESER lleva adelante un programa de desarrollo de una reglamentación específica de Salud y Seguridad en el Trabajo, comparable a la que cuentan otras ramas de actividad, como la construcción o la minería.

Esperamos contar con la participación de las empresas en esta tarea.

 


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